Powered By Blogger

martes, 22 de junio de 2010

A ti:

Hoy tu recuerdo me persiguió como el león que caza a su presa: latente, oculto entre los matorrales, vigilante, esperando el momento para lanzar el ataque y causar la estocada mortal… y esta llegó fulminante como la maldición de tu recuerdo. Sé bien que día es hoy.
Ya es un año del momento de la separación, 365 días donde cada quien ha elegido un camino diferente. Quizá ahora tú ya estés curada, quizá ahora mi recuerdo ya no te duela, quizá tu corazón está abierto para alguien más… o ¿quizá aún me extrañas?, ¿quizá aún te duele mi silencio?, ¿quizá aún tu corazón está bajo llave?... no lo puedo asegurar con certeza, ya nada es completamente cierto o completamente falso, ahora todo son ilusiones.
Castillos en el viento fueron nuestro sueños, castillos de arena nuestras promesas de amor; derrumbados por las olas de la costumbre, espejos brillantes nuestros modos y gestos, efímeras chispas nuestros momentos de intimidad y ahora sólo recuerdos que no volverán. Se cumplió tu maldición: -¡Nunca me podrás olvidar!-, es cierto, más no te diste cuenta a tiempo que la misma maldición se te ha regresado, tú tampoco te lograras escapar de las garras de mi esencia: ¡tú tampoco me podrás olvidar!
Ahora nuestro actuar está manchado por lo aprendido del otro, ahora cuando besamos; besamos los dos, cuando abrazamos; abrazamos los dos, cuando amamos; amamos los dos, cuando pecamos; pecamos los dos… a la distancia nuestros espíritus siguen unidos, llamándose, esperándose, pensando ¿qué haría si estuviera aquí?.
El tiempo seguirá volando y no lo podremos evitar. Pronto nuestro tiempo junto será un momento que nunca ocurrió, me negarás y te negaré, te arrepentirás y me arrepentiré… pero hoy antes de que ese momento llegue quiero decirte: ¡gracias!
Gracias por todos los momentos entregados, gracias por haberme enseñado a ver de otra manera, gracias por mostrarme brillantes colores, gracias por las fragancias exquisitas, gracias por ayudarme a madurar los sentimientos, gracias por hacerme sentir vivo, gracias por irte al ya no amarme, gracias por no volver más, gracias por seguir adelante, gracias por ser feliz, gracias, muchísimas gracias por haberme amado…
Si acaso leyeras esto, con un nudo en la garganta, lágrimas de nostalgia en los ojos y una sonrisa te diré: estoy listo… puedo dejarte ir, mi amor de adolescencia, mi primer amor, hasta nunca, hasta siempre, cuídate, sonríe y ¡adiós!

martes, 15 de junio de 2010

Estela I

Para quien ya no está... espero no regreses.




Te extraño, tu recuerdo es el más bello manjar y el mayor de mis tormentos. Pensar que nunca volveré a mirarte es un consuelo y una agonía constante, es una lástima que con tu partida no te hayas llevado tus caricias, tus besos, tus palabras de aliento... heridas abiertas son aquellas noches de pasión, deseo y sentimiento, tan profundas que no se cuando puedan sanar, tan mortales que a ratos drenan mis ganas de sonreír. Rogaría que mi sangre albergara tu recuerdo, para cortar mis venas y desangrarme gota a gota tu nombre; y morirme si tú ya has conquistado todo mi ser o pagar con vida el precio del olvido.



Te extraño, almendra delicada, blanca es tu piel, negro es tu cabello, serenos fueron tus modos, cálidos tus sentimientos y heladas tus últimas palabras: "espérame". ¡Mentiras!, palabras que se llevó aquella brisa de mayo; ¡blasfemia! pensar detenerte; locura y perdición volver a buscarte.



Hoy; al mirar el camino recorrido, mis ojos de nuevo se humedecieron... ¿acaso he hecho mal?, dígame alguien cómo se puede vivir sin saber de donde se viene, ¿cómo se puede levantar una estatua sin buenos cimientos?, ¿cómo puedo evitar perderme, sin dejar estelas a mi paso?