Me llamas niño y no te culpo, un niño aún guarda en su corazón ilusión y fantasía, cree que mañana llegará un día soleado en pleno invierno o espera encontrar la olla de oro al final del arco iris. Me haz llamado niño sin saber que mi edad no lo es todo, como tú también he sufrido, he padecido las mieles del desamor, de las mentiras y he padecido hambre... hambre de una caricia, de un beso, de una simple mirada. Me haz llamado niño porque soy más joven que tú, porque en mi cara apenas se asoman arrugas y mi cabello no pinta ninguna cana, tus ojos te engañan: las arrugas las tengo en el corazón, las canas se asoman en mi alma y mi tiempo quizá sea más corto que el tuyo, nací después pero en pequeños trozos morí antes: Mi ilusión murió cuando conocí la realidad, mi confianza murió cuando conocí las mentiras, mi pasión murió cuando conocí el desprecio, mi deseo murió cuando conocí la lujuria... o al menos parte de cada una.
¿Me llamaste niño?, entonces lo soy. Si acaso me crees verde, ayúdame a madurar; no me des algo que no te toca, tan sólo muéstrame el camino y yo me aferraré a ti como un ciego a su bastón, mírame como estatua iniciada y termina los detalles, quizá puedes sorprenderte... aprovecha mi supuesta novatez y explota mi joven fuerza, ¡sé mi maestra!
